Llave de la Vida ANKH

Construidas en aluminio una a una. Las medidas son desde 4,5 cm a 14 cm de altura. Se pueden grabar con inscripciones, dibujos o letras.

Hay muchas teorías y suposiciones acerca del origen y la forma de utilización de este símbolo antiguo.

En los grabados y  jeroglíficos egipcios es portado por los dioses como una forma de otorgar vida y fertilidad a quien se lo ofrecen, en principio a los faraones y más adelante se extendió a toda la población.

Es posible, que al ser un símbolo de conexión y armonización de la dualidad, es decir lo masculino y femenino, lo claro y lo oscuro, la vida y la muerte, fuera entregado a los hombres y mujeres para que encontraran equilibrio y trascender esa dualidad.

Isis lo utilizó con ayuda de Anubis para devolver la vida a su esposo Osiris y engendrar a Horus. Es una historia simbólica que puede darnos idea de fertilidad, vida sobre la muerte, la unión de lo femenino y lo masculino, sexualidad, creación.

Hathor, la diosa de la alegría de vivir y de la muerte, otorgaba vida con ella.

También es un símbolo de inmortalidad, los dioses la tenían y los seres humanos la buscaban. Los faraones la portaban como método de conexión con los dioses. Quizás como una forma de tener sabiduría para gobernar a su pueblo. Llevarlo a la vida en lugar de a la destrucción. Una forma de acceder al conocimiento infinito que luego hemos denominado “campo”, ese espacio interdimensional donde existen todas las posibilidades creativas,

Como todos los símbolos, genera una frecuencia vibratoria determinada que nos pone en contacto con nuestra propia maestría. Activa nuestra conciencia para acceder a todas las dimensiones como seres humanos, facilitando la realización.

Lo que desde otro lado se podría denominar ascensión, en una forma de hacer realidad en esta dimensión nuestro legado universal.

A nivel físico, activa la homeostasis, es decir, la capacidad natural de cada órgano/célula de hacer su función natural.

Representa las fuerzas de la pirámide.

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