Las pirámides son estructuras geobiológicas, son cuerpos geométricos que concentran y acumulan energía. El campo de energía verificable en la Gran Pirámide de Giza existe de manera idéntica en cualquier otra pirámide, siempre y cuando se mantengan las mismas proporciones.

La Energía Piramidal es el resultado del efecto del campo energético unificado generado en una pirámide, donde confluyen todos los patrones energéticos del Universo, pudiéndose disponer del mismo de forma concentrada y confinada en un espacio finito unificado que posee una alta frecuencia vibratoria.

Se puede decir que la Energía Piramidal es la Energía Universal, que según distintas enseñanzas o países se llama: Prana, CH’I, Energía Vital, Energía Biocósmica, Flujo Magnético, Energía Odíca, Emanaciones, Orgón, Bioplasma, Biocampo, Energía Psicotrónica, Kundaline, etc…

Esta energía está acumulada en el centro de la pirámide y originada de su forma, surgiendo dentro y alrededor de su estructura y directamente de la misma, de muy diversas maneras. Estas vibraciones energéticas se van convirtiendo en frentes de ondas, y por adición del ritmo o compás, surge la resonancia. Esta resonancia crea un movimiento de las moléculas de cualquier materia colocada bajo los efectos de este campo, siendo los efectos de la Energía Piramidal prolongables por periodos indefinidos en dependencia de la consistencia de la materia.

Dentro de la pirámide se genera una concentración y circulación de energía que comienza en cada uno de los vértices y confluyen en el área central.  En esta área las moléculas absorben las vibraciones por medio de la resonancia, y al aumentar la energía comienzan a expandirse, incrementando la circulación hasta saturar la pirámide. Saliendo luego hacia la atmósfera circundante y beneficiando a los organismos vivos que habitan en el área.

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